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Volveré

16 sept 2009

"Libertango"

Por un momento creí que venías hacia mí.
Error...
Nunca más te acercarías a mis mierdas.
Aunque las disfrace o
Aunque las llore.

Por un momento, (un instante en el tiempo eterno)
creí que volvías hacia mí.

Pero estaba fantaseando.

Los ojos verdes del cielo, me causan tal melancolía
el cuerpo blanco del sol que se incrusta en mis ojos
aravesando directamente.
Dejándome ciego

Haciéndome mierda.

Ahora, vení.
en este instante.
(El tiempo es ahora)
No me abandones en la melancolía.

Estoy ciego, solo, desesperado.

en tanta melancolía eterna.
En tanta existencia finita.

Y si venís en este instante, sólo por un momento.

Podré recordarte toda la vida...toda la vida...

Ciego, melancólico, hecho mierda.

31 jul 2009

Ar-gen-tina, Ar-gen-tina.

Francisco solía sentarse siempre sólo en una ubicación del colectivo. Él prefería por una cuestión de discriminación racional, el asiento ubicado del lado del pasillo, cercano a la puerta del medio, ya que en ese lugar se acumulaba menos gente, estaba a salvo de colisiones frontales, de incendios en el motor y, además, podía bajarse rápido cuando estuviera cerca de la parada. Tampoco tenía la obligación de ceder el asiento, esa obligación que imponen para la gente carente de moral, como él. Nunca se sentaba cuando el colectivo tenía dos puertas. Prefería viajar parado y en el medio, y siempre se hacía el boludo cuando el chofer decía "un pasito para atrás que hay lugar" aunque esto le cueste ser mirado con bronca por la gente que quería acomodarse.

Ese lunes se subió al 126 para su cotidiano viaje semanal al trabajo, desde Directorio y Puán hasta Perú y Diagonal Sur. Las calles, en el barrio de flores, no son tan grises. Es pintoresco y la gente parece saludarse con las miradas. Por suerte el día era soleado para ser un invierno tan crudo y frío. El Astro calentaba sus músculos mientras él avanzaba mecánicamente, focalizando su mente en una mirada introspectiva que lo llevó por un espiral violeta hacia alguna parte oscura de su corazón.

Como ya les conté, Francisco se subió al 126. Pagó el boleto y se fue a la mitad del colectivo, esperando que el señor que iba sentado en su ubicación preferencial se levantara. Esto sucedió luego de dos paradas, con lo cual nuestro amiguito sonrió y se sentó, cómodamente, y apuntó su vista al suelo.

Al rato, una voz femenina y joven, le preguntó "disculpame, sabés cuánto falta para llegar a San Juan?". No pudo evitar sentir el fétido olor a vino que emanaba de la morocha.

"Si, sé" le dijo, sobrando a la inocente y ebria mujer.

"Me avisás?" preguntó amablemente la joven.

"Te aviso...te aviso que tenés un aliento a mierda increíble" respondió Francisco.

"EH ORTIVA QUE ONDA" le dijo la muchacha.

"Qué onda que es tu zanja!" respondió, rojo de bronca.

Un policía que estaba arriba del colectivo interrumpió la pelea.

"Señor, esta srita lo está perturbando?"

"Sí! Esta NEGRA DE MIERDA me estuvo HINCHANDO LAS PELOTAS"

#La mujer terminó guardada en prisión con 3 causas abiertas: Una por abuso sexual, otra por daños y perjuicios y la tercera por invasión a la propiedad.

#Francisco llegó tarde al trabajo.

#El oficial pertenecía a la policía metropolitana. Fue ascendido.

26 jul 2009

Zelaya entro en territorio hondureño

(AW) El presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, cruzo la frontera desde Nicaragua hacia Las Manos, rodeado por cientos de sus seguidores, y pidió una reunión privada con el Jefe del Estado Mayor Conjunto, General Romeo Vázquez y miembros de las Fuerzas Armadas, para encaminar su retorno.

Honduras, 24 de Julio de 2009 (GentilezaTelesur) En un vehículo rústico, el mandatario se dirigió a una instalación donde mantendrá una conversación con jefes militares, quienes tiene la orden expresa emitida por el gobierno de facto liderado por Roberto Micheletti, de arrestarlo.

Zelaya cruzó la frontera con Nicaragua y llegó a territorio hondureño, en la localidad de "Las Manos", y en compañía de cientos de seguidores que lo han rodeado en una suerte de cadena humana para protegerlo.

Hasta ahora el mandatario no ha continuado su paso a lo interno del territorio, ya que el mismo informó que espera reencontrase con su hija, Hortenzia Zelaya y su esposa Xiomara Castro.

"Aquí vamos a esperar a que pase mi familia y la gente que esta ahí presionando por entrar a El Paraíso. Tenemos tiempo para actuar con la debida prudencia y esperar que las personas lleguen hasta acá", aseveró.

El presidente legítimo pisó finalmente suelo hondureño tras 26 días del golpe de Estado que recibió y la instalación de un régimen de facto, el cual sigue sin ser reconocido por toda la comunidad internacional.

En otra parte de su intervención, Zelaya ratificó que su regreso se produjo luego de agotar todas las vías diplomáticas para retomar el hilo constitucional en el país centroamericano.

Aseguró que el acuerdo de San José, presentado por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias fue aceptado en sus siete puntos originales y ratificado por la comisión que designó para la negociación.

"El régimen golpista no aceptó ninguna de las propuestas porque ellos no están de acuerdo con mi restitución, en el fondo el problema es que un grupo económico se opone a la reforma que yo he planteado", aseveró.

Manuel Zelaya indicó que la llamada cuarta urna no estaba fuera de lo que establece la Constitución de Honduras. "El término de ilegalidad es un manejo que ellos han intentado hacer para hacer ver que las propuesta era ilegal", insistió.

Manifestó que su regreso tiene como objetivo devolver la estabilidad a Honduras y para que retorne la calma y la paz a la nación centroamericana.

"Yo he invitado a varias personalidades para que me acompañen en esta travesía, con el fin de luchar por un retorno pacífico en el país, nosotros no podemos esperar que la diplomacia dé todos los resultados", afirmó.

Asimismo, dijo que confía en que existen sectores dentro de las Fuerzas Armadas hondureñas, que no avalan este golpe, "yo sé que son las cúpulas militares las responsables junto con los títeres políticos de este golpe".

TeleSUR - /PR

22 may 2009

La gente que se olvida (o de Darío para Rubén) (Basado en Días de Sal 1)

Rubén podía olvidarse de muchas cosas. De pagar las facturas, de comprar comida, del nombre de las personas que recién conocía, de estudiar, poner el despertador, y una larga lista de etcéteras. Sin embargo, aunque intentó, jamás pudo sacar de su cabeza aquel momento en el que se secó.

El otro día caí en su departamento sin avisarle, para darle una sorpresa, arriesgándome a no encontrarlo; aunque poco probable, pues siempre estaba encerrado. Al verlo, lo noté apagado como de costumbre. Así y todo nunca dejo de recordar su sonrisa y la alegría que irradiaba.

"¿Qué hacés Rubé?" le dije cuando me abrió la puerta del Hall del edificio. "Hola Diego, cómo estás?" respondió, demasiado formal, y lejano. "Bien viejo, estás re flaco!".

No respondió. Estaba en otra, ido. Ni siquiera me daba bola. "Loco, estás bien? No había notado la cara de puto que te quedó desde que te mudaste a Recoleta, jajaja" bromeé, y reí. Se tentó con mi risa. Siempre lo hacía.

Me acuerdo cuando de pibe iba a lo de mi tía y allá estaba él. Jugábamos mucho a la pelota. Era un delantero con futuro y yo un mediocampista con buena pegada. En el momento en que llegaba a la puerta del caserón, donde vivía con su vieja, en San Telmo, yo bajaba con la n° 5 abajo del brazo y él me abría sonriente. Ni saludaba a mi tía. Subíamos directamente por la escalera hasta la terraza y ahí nomás empezábamos.

Yo tiraba centros y él tiraba magia. Lo admiraba mucho. Era mi primo menor, con las cualidades que a mí me faltaban. El hermano que nunca tuve y siempre estuvo ahí, ayudándome, hasta la adolescencia.

Cuando cursábamos la secundaria, no soportó más la distancia que su mamá imponía emocionalmente a pesar de convivir, porque estaba tan seca como él está el día de hoy. Desde la muerte de mi tío, la vieja no pudo superar el dolor. Se aferró a ella misma, sin fortalecer sus raíces, rindiéndose cada día un toque más, olvidando a su hijo emocionalmente.

Nada le importaba salvo su pasado. Tal vez por eso él empezó a olvidar lentamente todo hasta que terminó olvidando a la gente que realmente lo quería. Tal vez eso que nunca pudo olvidar, es el dolor que sentía al ver muerta tanto a su madre, como a su padre. Y lo frustrante era que aún intentando con todas sus fuerzas irradiar alegría para ella, nunca lo logró.

No sé dónde quedó el Rube joven, el pibe, "la pulga", como le decían en el club. No; la pulga ya no vivía más en él. No importa cuánto tiempo lo buscara o fuese a su encuentro. De tanto ir, ya estaba secándome yo.

Luego de saludarnos, me preguntó "Qué pasó? Por qué viniste sin avisarme?". Parecía que quería desprenderse de mí. No quise molestarlo, quería verlo bien. Sin embargo, esta forma de maltrato, la peor manera de decirme "No te quiero ver", me hizo sentir una flor marchitándose. "Nada vieja, pasaba por acá, quería saludarte y ver si no tenías ganas de tomar una birra". "No che, estoy re ocupado, pero te llamo cualquier cosa" me dijo.

Listo, me fui a la mierda después de decirle que esperaba su llamado, sabiendo que no iba a llamarme. Después de todo, Rube se olvidaba de casi todo. De rescatar su rancho, de comprarse ropa, de pagar las expensas, de llamar a la gente que lo quería, de buscar actividades, entre una larga, larga, larga listas de etcéteras.

21 may 2009

Pandemia Boricua A

DOMINGO

Hoy el cielo estuvo más gris que de costumbre. Los días otoñales son perfectos para pensar, soñar y recordar. Más aún si es durante una caminata por la ciudad, y mejor si no tengo un rumbo fijo.
La noche anterior mi novia decidió dejarme por otro tipo. La noticia fue un baldazo de agua fría, pero no me lo tomé mal. Después de todo, nunca creí en su amor. Supuse que era lo mejor para ella.
Así que hoy no tuve ganas de ver a nadie. Me levanté tarde. Necesitaba descansar, como hacía tiempo no lo hacía. Preparé café, amargo y fuerte, y me acordé del primer "como vos" que mi ahora ex novia, solía decirme cuando hacía café, medio en broma. Desafortunadamente, yo sabía que la otra mitad era en serio, y no reía, no sonreía. Dejaba que ella se divirtiera sola.
Bebí el café lentamente. Lo saboreé con tranquilidad. Me concentré en mí, sólo en mí. ¿Qué veía? Era un desierto lo que encontraba. Un desierto donde el Sol quemaba como una brasa incandescente colgando de una tela color cielo, fría y estéril.
Necesitaba salir, caminar, cambiar de ambiente y estar solo. Las nubes conquistaron el cielo y el color gris se impuso. No se veía al Sol por ninguna parte. No había rastros de él, simulando un Dios ausente.
Las calles no estaban pobladas. Es domingo. Tal vez por eso la gente decidió de antemano quedarse mirando como zombies el televisor o dormir una siesta descansando del descanso. Pasando el letargo antes de recomenzar la rutina.



LA CALLE

Caminé por varias veredas en triste estado, esquivando pozos y del lado de la calle.
Los autos pasaban cerca de mí. A veces frenaban sobre la senda peatonal. Recuerdo que en los semáforos miraba detenidamente las expresiones de las personas, encerradas en esas semicárceles con ruedas. "Es domingo", pensé.
Las nubes se movían unidas, como en largas filas. Yo seguía preguntándome cómo podía volver a sentir amor por otra mujer, si el amor nunca es correspondido.

Casualmente, los autos venían empaquetando solamente a una persona, el conductor, y a su cara de domingo. Perdí la cuenta de cuántas cuadras caminé. Sólo sé que antes de volverme decidí hacer una parada en un bar para tomar otro café.
En Corrientes y Ayacucho entré en un bar, y vino una moza a preguntarme qué se me ofrecía. "Me das un café bien fuerte por favor?" le dije sin mirarla. "Sale un café bien fuerte para el señor" respondió, y me dio la sensación de que se rió de mí, y pensó que soy un amargado, aunque no puedo dar fé de eso.
Sonreí, solo, en la mesa, creyendo que tenía razón. Noté que debía intentar pasarla mejor.



EL BAR

Así que en ese mismo momento, elegí disfrutar del paisaje. Miré a la moza , aprovechando que estaba de espaldas a mí; la escaneé. Era morocha y petisa. Su pelo era fino, alisado; caía hasta la mitad de su espalda y se ondulaba al final. Tenía piernas grandes y unas caderas hermosas. Poco me importó mi ex novia por unos segundos.
Disimulé para que no notara mis clavados ojos en su figura. El bar estaba casi vacío, salvo por un señor mayor dedicado exclusivamente a leer su diario. Aparentaba estar demasiado concentrado como para darle importancia a su taza llena de no sé qué. En una punta, una mesa de dos, y una pareja de jovenes besándose como si quisieran devorarse e ignorando sus vasos de jugo exprimido. También estaban en el bar dos personas tras la barra, y la moza que, al volver a observarla, estaba mirándome con unos ojos marrones preciosos. Al notar que mis ojos se posaron sobre ella, corrió la mirada inmediatamente.
"No está riéndose de mí", pensé. "Le gusto" me dije, para darme fuerzas.


LA MOZA

En seguida, llegó el café. La morocha hermosa retiró con calidad la taza con café de la bandeja, luego un vaso con jugo de naranja. No dejé que terminara de depositar el azúcar sobre la mesa, cuando me animé a preguntarle: "¿Cómo te llamás?". Esos impulsos no se razonan. Con las mujeres no se razona a la hora del cortejo. Por eso no me molestó haber sido tan brusco.
Al parecer, a ella tampoco le molestó. Sólo se sintió un poco incómoda al principio; lo noté en sus ojos.
"Virginia" me dijo sonriente. "Me llamo xxx. Es la primera vez que vengo a este bar, pero si me prometés que vas a volver a regalarme tu sonrisa te juro que mañana mismo me tenés acá otra vez". Se sintió más incómoda todavía. Volvió a sonreir y yo no pude más que devolverle la sonrisa. Sin embargo se retiró hacia el mostrador, entre confundida y halagada.
"Virginia!", la llamé. Ella acudió a mi llamado. No sabía cómo decirle que estaba enamorado de su cuerpo. No sabía cómo convencerla de que se sentara conmigo a tomar un café (yo la invitaba). No sabía cómo proponerle conocernos. Estaba seguro: Si llegaba a interesarse un poco en mí, el mundo le habría parecido nuevo, excitante, peligroso. El Sol y el cielo no serían ya lo mismo, todo sería más gris.
"Qué necesitás xxx? Está feo el café?" me preguntó. Todo iba bien, ella hacía que me sintiera bien. "No, el café está joya. Se puede fumar acá?" le pregunté. Con las mujeres no se razona, pero no me gustó haber sido tan cobarde. "No, tenés que ir a afuera" me dijo. "Es comprensible, no te preocupes" respondí, y se fue, sonriendo. Las primeras palabras que cruzamos no fueron las más coherentes de todas...
Tomé mi café, divagando. No sabía qué hacer, cómo actuar, era demasiado bella. Le gustaba como soy. A sus ojos, parecía un pibe distinto, pero ella no estaba segura de ello, y yo menos.
Pagué, divagando. La llamé con un "disculpame" y le hice un gesto-garabato con la mano que ella interpretó como "traeme la cuenta", todo mal. Estaba embotado, como cuando lo arrastra a uno las olas en la playa de Santa Teresita. Ahí, donde meditan las conchillas. Donde te cortan las cuchillas del mar. No supe actuar espontáneamente. Saqué un cigarrillo y me fui con el pucho apagado hasta la puerta.

EL CIGARRO

Estaba buscando, antes de salir, el encendedor. El muy hijo de puta se las había ingeniado para esconderse dentro de mi bolsillo. Mis manos temblaban, sabía que no podía irme así. Iba a quedar muy mal ante los ojos de la única persona que podía cambiarme el domingo. Di media vuelta y miré a Virginia. Ella me miraba pero yo no sabía qué quería decirme. Saludé con la mano y crucé la puerta. En ese momento, ella me gritó "xxx! esperá!" y vino tras de mí. La gente del bar pareció entender nada. Entendían menos que yo.
"Puedo fumarme un cigarrillo con vos en la puerta? Estoy con unas ganas de fumar terribles..." me dijo. "Obvio Virginia, me encantaría! no quería irme sin hablar con vos" le dije. Le convidé un cigarrillo y fuego. Hablamos de cosas banales, de cosas profundas. Hablamos de todo un poco. Nos caímos muy bien y todo fluyó perfecto. Todo muy gris...menos ella.

Quedamos en encontrarnos esa noche. Ella salía a las veintidos horas y yo iba a pasarla a buscar para ir al cine de trasnoche de la calle Lavalle. Me aseguré para que ese proyecto quede lo más firme posible. No quería construir absolutamente nada en el aire. Nada.

19 may 2009

o luye

ause m oing ack o he oon

14 abr 2009

Revoluciones

Eran las nueve y ocho de la mañana. Por la ventana con rejas en el exterior, podían verse nubarrones oscuros, cargados de agua a punto de caer de esas bolsas gigantes de vapor, de esos algodones empapados. El ruido del roce de los iones hacía estremecer a alguna vieja internada en el hospital Posadas.

La cama, al lado de la ventana, ya tenía mal olor. La señora, la noche anterior, había sudado tanto y había sufrido pérdidas, además de haber padecido mucha fiebre. Gemía de dolor y nadie la oía esa mañana. Las enfermeras jugaban, entretenidas, con el pene del cirujano, en la sala de descanso. Mientras tanto, los minutos pasaban y la vida de la anciana se retiraba, pacientemente.

Eran las diez y monedas. Las gotas, cansadas de su cárcel, caían del cielo y cada impacto en el suelo era un dolor punzante en el corazón de la señora. mil trescientas veinticuatro gotas soportó su corazón hasta quedar paralizado de dolor. Un dolor que acarreamos desde el momento en que nacemos, todos, en la primer revolución. Un dolor que la señora, luego, no sintió más. Su mente trabajó durante treinta minutos más, tratando de apaciguar el dolor, aplicando dosis de alguna falopa natural para que la señora pueda descansar, aunque sea, por esa media hora, en paz.


Por otro lado, en ese mismo momento en la sala de parto, un bebé nacía. Una nueva vida surgía un domingo lluvioso por la mañana. El cuerpo de su joven madre sufrió tras su cuarta cesárea, sin embargo la anestesia cumplió bien con su trabajo. El bebé... salió morado, y el cordón umbilical, sangriento y despiadado, enroscábase en su cuello inocente y puro, enseñándole que la vida no era fácil. Enseñándole que mejor no haber aparecido por ahí. Supo cómo darle la bienvenida. El bebé no pudo respirar por un tiempo, y ya sufría riesgo de muerte. Si no fuese por los médicos, él hubiera desistido, pero todas las prácticas realizadas dieron los resultados esperados, y luego de una cesárea que duró cerca de cuarenta minutos, el pequeño humano siguió con vida.

"Hay solamente un error congénito y es la noción de que existimos para ser felices"

Arthur Schopenhauer

11 abr 2009

descorchando el vino pienso...

Increíble cómo ya extraño
aquello que muerto, no vuelve más.
Aquello que ví vivir en tus ojos
y que el miedo mató sin compasión.

Impongo entonces la siguiente idea:
Extraño aquello que ya no está,
rechazo esto que nos resulta extraño
y duele el saber que lo perdido no vuelve...

Así, ¿es entonces lo extraño una futura posibilidad?
La costumbre sigue con una persona diferente, todos los días.

¿Cuánto puede durar una ilusión?

Fantaseo con que algún día vuelvas a ser la mujer que me amó, y vengas corriendo hacia mí para brindarme todo el amor femenino que dejamos morir, que el miedo mató. Que entre llantos nos pongamos a nadar entre las lágrimas de felicidad y burbujas salgan a la superficie gritando un te amo que jamás nos animamos a gritar.

Claro que, en tu lugar, fantaseás con algún día reencontrar a ese Jona que ya no reconocés entre las sombras. O tal vez no, tal vez sea sólo yo.

Puedo, por suerte, llorar tranquilo: Sé distinguir la fantasía de la realidad.


Para Paula

3 abr 2009

Domingo

Esa energía densa que me pesa en la mollera.
Esa energía circular, residual, atrae-mosquitas que me rodea.
Esa energía que me da dolor en el espíritu.

Ese día en el que todo está perdido. El tiempo sobre todo.
Ese día que cuenta una semana menos de nuestras inútiles vidas.
Ese domingo que mejor sería no vivirlo.

El día anterior a nuestra horrible semana rutinaria
El día del almuerzo familiar
El día de fútbol de primera.


Es un horror.

2 abr 2009

Ser raro...

Es ser cualquiera. Es ser un hombre más. Un cual-quiera.

Quema

Nuevamente soy el sol que quema. El fuego gigante en el cielo que calcina. El asesino de seres. El gran contemplador de todo. El que ríe de todo y todos.

Claro que depende de cómo me mires, siempre.

Siempre.

Soy el que maltrata o el que da vida.

Depende de cómo me quieras observar...

Nunca olvides proteger tus ojos al mirar al sol.

1 abr 2009

Eclipse

Saben cuánto dura un eclipse total de sol? Puede llegar a durar toda una vida. El eclipse se disfruta más cuando se está solo. Da tiempo para meditar y pensar en todas aquellas cosas que ya no vemos con tanta nitidez, para disfrutar la mutación de los colores.

Fanzine, Taller, café y publicación

El hercólubus está por venir, y tengo que estar preparado.


Edit: No hay fanzine.

25 mar 2009

Bienvenidos al circo mágico

Señoras y señores! Niños y niñas! esta noche es mágica y no sólo por el lugar! no! tenemos a la nueva estrella del pop! la estrella del popurrí! ja!

Sí! nuevamente entre nosotros está la estrella que no sabe cómo gastar la vida! una estrella del arte popular porque lo único que hace es lo que la popu aclama!

"Vamo estrella, hay que poner más huevo'" y la estrella lo hace! impresionante

(se oyen aplausos)


Ahora bien! qué tiene de especial ser una estrella? Ella dice "lo especial es que me como gusanitos"


Buen provecho! pero por qué lo hace estrella?

Ella responde "porque nadie me quiere"






La gente está enferma y se enrosca, y te enrosca.

viva la libertad de expresión!

(acá tenés mi diario íntimo)

18 mar 2009

Desaparecemos constantemente.

"De nuevo me enfrento conmigo mismo y la lluvia de ideas en forma de tormenta me hacen desvariar una, y otra vez.

Aclaro que la desición está tomada, y que en el fondo, en el fondo del corazón, nadie se ve afectado.


Acá dejo mi pasado. Mi presente es ilusorio.



Claudio García"

La carta fue hallada en la habitación de Claudio, por su madre, y no sirvió para aplacar el llanto a pesar de haber sido leída en varias oportunidades. Es que ni ella ni su familia lograban decifrar cuál era la desición de Claudio, ni por qué se había ido de su casa dejando sus pertenencias en orden. No había rastros de él. No podían sacar conclusiones con su carta.

Cuando la incertidumbre se impone, el hombre que se miente, nunca espera lo mejor, aunque también sabe que la mente le juega bromas a las emociones.


Hicieron la denuncia a la policía acerca de la desaparición del joven Claudio.


Continuará...

7 mar 2009

Runa de la felicidad efímera.

Runa se tragó la última píldora de felicidad y luego del efecto, no quedaba nada más.

Runa miró al cielo y se quedó así los últimos minutos que le quedaban bajo la acción de la píldora. Estos minutos fueron horas enteras para su ser...

Contemplando, pensó en lo lindo que sería no estar absolutamente solo en ese momento. Poder compartir esa sensación de cosquilleo en todo el cuerpo, esa visión del mundo como parte de uno y de uno como parte del mundo. Esa empatía para con los seres vivos. Esa admiración para con los elementos. La píldora de la felicidad estaba perdiendo su efectividad, y luego un shock eléctrico paralizó su mente matando así a Runa, quedando en la historia olvidado.

30 ene 2009

Para la niña del agua.

Tal vez una de las historias que más miedo me da.


Suponía una tristeza melancólica por lo que nunca viví, esa noche otoñal que me deparaba sorpresas. Mis ojos estaban vacíos horas antes del acontecimiento, y yo no lo notaba, pues me es imposible adentrar en mi mirada y concentrarme en mí. Es un problema que tengo desde siempre, el hecho de querer ver más allá de mi persona para descubrir al mundo.
Es que cada vez que me veo, las miserias me agobian. Puedo pasar horas viéndome, que sólo serán miserias las sentidas. No quiero, querido amigo, dar lástima con esto. No! Nunca, faltaba más. Mi intención es compartir un sentimiento humano con usted, quien, si está loco como yo, habrá sentido y vivido lo mismo más de una vez.
Decía que, lamentablemente, sólo veo miserias y algún que otro recuerdo, cuando consigo sumergirme en mi persona. Pero, también, muy de vez en cuando, alguna virtud aparece, manchando de mierda todo eso que veía. ¿Para qué aparece? ¿Es necesario que aparezca, si lo único que logra es hacerme sentir bien? Es como si su función fuese decirme “Vamos negro, no es tan malo ser vos.”. Irónico y triste es mi pensar.
-El problema de enfriar mi alma es que luego de un tiempo queda entumecida, y hasta muerta… -
Esa noche, decidí recostarme horas antes del grato acontecimiento que sucedió de sorpresa. Entre el cansancio del día, el cansancio de la vida, y lo harto que mi mente me tenía, los ojos se me cerraron, casi automáticamente, y mi mente colapsó como dentro de una explosión de dolor.
Vi entrar a una hermosa mujer, que se tapaba con unas mantas naranjas, y la luz entrante por la ventana jugaba con ella y sus sombras. Eran uno, y yo, afuera de todo. Era ella, la luz, las mantas, uno; y yo fuera del todo. Eran ella, la luz, las mantas, mi vida, mi dolor, aquellas virtudes mías, y mi mirada; y yo fuera del todo.
Le pregunté “Quién eres, compañera de la noche, síntesis de vidas, procuradora de libertades!” y ella sólo dejó que su sonrisa se muestre, nada más. Imploré “Ven conmigo en este viaje lunático a las afueras de mi cuerpo, para comprender un poco más mis miserias, mi dolor!” Pero ella se dedicó, solamente, a cantar con su voz de sirena y embellecer mis miserias, acariciar mis dolores. Me hizo comprender que, también, yo estaba allí, con su manta y mi mirada, con su silueta y mis sueños. Sin embargo, no quise, juro que no. Por eso desperté del sueño que más bien fue letargo causado por la toxicidad de los amores mentirosos.
El timbre de mi casa sonó, y supuse que aquello me había despertado. Es decir, tal vez había estado tocando incesantemente antes, y recién ahora despierta a mi vida el ruido escalofriante de un timbrazo frío e insípido. Atendí el portero, y el dolor que sentí fue inconmensurable al oír, del otro lado, un hermoso canto de sirena…
Bajé corriendo, ahogado en llanto, a abrirle a esa persona que no veía hace vidas, y al llegar a la puerta, y correrla del paso, me estrellé contra las rocas que son todo, y yo aún así, seguía ajeno al todo.

textos recuperados

Incesante



De alguna manera había perdido la noción del tiempo. Estaba rodeado de frenesí y locura. Olores y sabores tentadores en una orgía mundana, patética y popular.


No soy partidario de ese tipo de juegos banales y carnales. Soy, más bien, un filósofo de café, un pensador y analista de rompecabezas, un triste y solitario partenaire.


Momentos felices serán aquellos que duren lo mismo que la nada. Momentos de una fugaz y repentina subida del alma, seguidos de la caída estrepitosa en el vacío.


Particularmente me niego a ceder ante una postura impuesta. Siempre en la lucha de lo que creo correcto, termino sangrando por la herida que abrí en mi propia cabeza al verme reflejado en aquellos monstruos, y me aferro a esta situación para sentir que siento.


-Pequeño Fragmento encontrados en boletos de colectivo.


Dolor aún…


El fuego que me quema, actualmente me está cocinando.


Punzante es la imagen en mi mente. Deseosa de carne y sangre, corroe mi cerebro, me provoca espasmos y convulsiones. Lentamente se desconecta el cuerpo del alma, y me veo en una pequeña cueva, en una montaña de varios metros de altura, produciendo recursos tangibles e innecesarios.




13 ene 2009

reflexión

Perdidos en la marea, en medio de un mar vomitivo. Un puchero donde los patos flotan por sobre el mundo de las ideas.

Sus ojos no se cruzan jamás, cada uno está metido en su mundo. Cuando sus miradas se encuentran, en ellas se hayan odio y rencor, codicia y envidia. Nos deprime todo eso.

No nos da ganas de buscar una mano o una ayuda. Simplemente seguimos intentando dar esa mano, ser esa ayuda, sabiendo que compartimos ese sentimiento de desolación con el resto de la gente, intentando no flaquear a pesar de saberlo. Eso, nos llena de repugnancia.

Pero lo único que necesitamos es dejar de recibir miradas de odio. ¿Cuándo nos empezaremos a mirar con sonrisas? ¿Es que somos demasiados? ¿por eso nos odiamos? Si llegase a haber alguna hecatombe que destruya al mayor porcentaje de humanidad, ¿recién ahí nos alegraremos de ver a otros de nuestra especie?

Hoy es todo dinero, poder, codicia...

Salimos y vemos dinero, gente buscando poder, codiciando ambas cosas nombradas recién, y a ellos miramos con bronca. Todos están enfermos. Se odian.

Sin embargo, vale aclarar, no son todos, del todo, así. Algunos sólo tienen miedo. No saben cómo llegar al otro, al par, al igual, al espejo, a la esencia de la unidad, del todo.

A ellos, va la siguiente reflexión :

La mentira, la envidia, el miedo. Motivos causantes de la lejanía entre nosotros. Nietzsche dijo que Dios murió, pero el único Dios fallecido es Eros.

Claro, que nadie fue a velarlo.
Lo incineraron en un ritual pagano con Tinelli en la tele de fondo, dejándolo en un recuerdo obscurantista.

¡Hubiera sido mil veces mejor si directamente lo olvidáramos!
Sólo sonrisas falsas y permitidas caretas se encuentran cotidianamente en los corazones. Jugar con la mente del otro pasará hoy y siempre. La nueva moda es jugar con el corazón de los demás, y me pregunto cuánto más durará.
Lealtad, sinceridad y nobleza, son términos que sólo deben ser tomados en joda y, por ahora (hágale un favor a su corazón y léame atentamente) no hay que tomarlos en serio.

Algunos dicen "yo soy así" y otros pueden pensar que están en lo correcto, o no. Sea como sea en su caso, comprena que la humanidad está siendo arrastrada por la corriente de energía negativa, y ya no hay chances de salvarse (o será que cada individuo alcanzará a tocar sus cable pelados y estos están conectados a doscientos veinte voltios?).