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Volveré

23 abr 2007

Lienzo blanco

Estuve a su lado durante el poco tiempo de vida que le quedaba. Tenía la mirada perdida, postrado en una cama con sábanas blancas. Nadie iba a verlo a excepto de mi persona, pero claro, eso no me hacía sentir un santo.

Intentaba hacerle más amena su estadía en la dimensión de los vivos, pero la procesión siempre va por dentro, y yo no podía ayudarlo con su cruz, pues tenía mis manos y mis pies clavados en la mía.

El estaba profundamente dormido, y yo lo observaba serio, con este rostro que la vida forjó a la fuerza. Con este rostro frío que no demuestra ningún sentimiento. Me preguntaba en qué soñaba, y me respondía a mí mismo teorías totalmente improbables, como "debe de estar soñando en cómo será la muerte, o tal vez, recordando viejas épocas, o simplemente sueña en una muerte placentera, o en cómo hubiese sido su vida si no hubiese cometido aquel error". Eran todas suposiciones falsas, o irreales.

Muchas veces explicamos lo inexplicable con el fin de sentirnos tranquilos, de matar a la duda. Por momentos estamos seguros de cosas que luego resultan inexplicables e imposibles de creer, pero es el juego de la vida el que nos va enseñando a cambiar, de mutar.

Nos damos cuenta que el tiempo sigue pasando y las estructuras se van desfigurando. Que somos sólo nosotros los responsables de los hechos, y aprendemos a cargar con ese peso, metiéndolo en la mochila que cargamos desde que nacemos.

durmió dos horas, tranquilamente, y yo en silencio, divagando como siempre. Me miró y me dijo:

- "qué hora es?"

-"importa, acaso?" le respondí, frío.

-"haha...no, supongo que a esta altura..."

-"descansá"

-"Gracias" me dijo, y sonrió.



Quedé callado nuevamente, y los recuerdos venían inevitablemente. La pregunta "cómo será mi vida sin él?" no me parecía nada homosexual. Más bien me dolía el devenir, el inevitable futuro.

Necesitaba dormir, yo también, pero la vigilia me podía en ese momento. Yo no quería verlo morir, pero allí estaba, haciéndolo, y me estaba odiando a mí por ser tan morboso y a él por dejarse vencer.

"Era un buen tipo"... ERA... el pasado imperfecto, el pretérito triste. Cuando uno muere, se transforma en un pasado triste. De repente comenzé a comprender...


Me levanté y lo dejé solo, aún vivo, y fui hasta la puerta. Me cruzé a un enfermero y me animé a preguntarle "cuánto le queda de vida?". Pensé que me iba a mirar con odio y me iba a tratar de insensible, pero para mi sorpresa, me respondió "a quién? de qué me habla?". La respuesta no se hizo esperar, igual que la incertidumbre: "Te hablo del flaco de la habitación 438".



"NO HAY NADIE EN ESA HABITACION"



Inmediatamente decidí entrar en la jaula que hacía instantes había abandonado, y efectivamente, la cama estaba hecha, vacía, y las sábanas blancas.

Mi mirada se perdió en el vacío por un rato, y me respondí "se fue, qué bueno."



Salí del infierno, caminando, paso tranquilo y frente en alto, con mi cruz y mi vida, lista para ser vivida.

13 abr 2007

"Te juro que no quería" o el por qué de la actitud con las manitos de los bebés.

Lo recuerdo bien, como si hubiese sido ayer, o más bien, como si estuviese pasando hoy, segundo a segundo. Vos y yo, solos, en mi cama, te acordás?.

entre besos, juegos entre sábanas, movimientos oscilantes, comenzaba el show de afrodita en el vaivén de calor y cuerpos, sentimientos y conocimientos. Sabíamos ambos dos que eso no estaba bien.

Por eso, y sólo por eso, comenzé a acariciarte el cuello con mis manos, y la tentación me obligó (adoro esta sensación de impunidad) a estrangularte suavemente.

Mis pulgares cortando tu respiración, el resto de mis falanges trabajando como pinzas alrededor de tu carne, esa que sostiene tu cabeza, la que debería de rodar por el piso de mi habitación.

¡Qué grata sensación! Todo el placer de sentir tus quejas silenciosas. y mis pulgares cada vez más firmes, presionando. Tus manos se posicionaron sobre mis muñecas, pero todo fue en vano, TODO, y por un momento fuiste de mi propiedad.

La estrangulación es un acto reflejo del hombre. Más bien, es intentar apretar el puño, con bronca, sobre el cuello de una persona. No es una actitud violenta, más bien, una descarga emocional. Se dice que es, hasta en algún punto, un acto de amor puro, en el cuál se comparten todos los sentimientos y se focalizan todas las energías en un solo acto, mutuo, donde cada uno cumple su rol.

Ya, de chiquitos, más bien, de bebés, comenzamos a apretar nuestras manitos en el período de reconocimiento del cuerpo. Si bien la sociedad no toma como algo positivo el hecho de estrangular a alguien, pues ha inventado reglas morales y cosas absurdas como "el derecho a la vida", es sabido que el hombre nace para matar, al menos, a un hombre en su vida, con sus propias manos.

Y tu cuerpo era mío en esos momentos, como siempre, pero más. Me pateabas los genitales y mis ojos se clavaban en los tuyos, que lagrimeaban, no por debilidad, sino por acto reflejo, falta de aire, y un poco de miedo también, no?.

De a poco, te fuiste debilitando, tus patadas nunca dolieron, tampoco te lo dije porque es podría llegar a herir tus sentimientos. De a poco...

Y sin darme cuenta, en ese acto reflejo de largos minutos, te maté, con mis propias manos. No te dejé ser. Fue culpa mía, aunque te haya pedido disculpas en la cama durante el acto. Sabía que no debía hacerlo, pero quise. No me preguntes por qué, si eras lo más importante que tenía.


QUISE MATARTE.


Y no me costó nada cumplir con mi deseo.

9 abr 2007

las vueltas de la vida.

Si me limitara a tomarte de la mano
sería inevitable el roze de nuestros labios
y si sólo quisiese cambiarte el mundo
sería inevitable ser tu nuevo Dios.


Así, una cosa lleva a la otra.


Cuando quiero conocerte
Es inevitable verte subjetivamente
Cuando te empiezo a conocer
es inevitable juzgarte
Cuando te quiero amar y no me sale
es inevitable odiarte.

Así, una cosa lleva a la otra, y cuando nos queremos dar cuenta no somos más que dos individuos, ajenos.

Las veces que intenté hablarte
fue inevitable no escucharte mientras
y siempre que quería oírte
era inevitable verte enojada por algo, callada, otra.

Así, una cosa llevó a la otra, a que te ignore yo también, a que te odie por no poder amarte más, a no querer ser tu nuevo Dios, a ser ajeno, otro.

Cuando me buscaste
fue inevitable desencontrarme
y si me buscaras
sería inevitable que te odie
y cuando quieras que te oiga
sería inevitable verme enojado por algo, callado, otro.

Así, una cosa lleva a la otra, y todos somos Dioses de nadie. Ajenos, individuos, otros.

6 abr 2007

Tantas dudas madrugadas.

Cuando el mundo decida frenar, o girar aún más rápido...
Cuando el cielo llore de tristeza, sonría cómplice o calle eternamente...

Vos me vas a ver a mí como el mismo código de siempre, ahí, todo el tiempo.

Soy tan descifrable.

Me pregunto si seré, realmente.

http://es.wikipedia.org/wiki/Existencialismo

5 abr 2007

-"El tiempo apremia"- oyó la mujer, postrada en una cama, y con sus piernas abiertas. Tenía una tela que cubría su cuerpo, y parteras, enfermeras, doctores la rodeaban.

-"Dale puta, el tiempo apremia"- le decían a la mujer que gritaba del dolor, y pujaba con ansias para dar a luz al pobre crío indefenso.

Las miradas se clavaban en ella, y todos desde lejos la apuraban en silencio. Ella poseía tal orgullo que le era imposible pedir ayuda, no a ellos, no a esas mierdas.

-"Qué puta de mierda! apurate hija de puta!"- y la vagina de la muchacha se dilataba, pero no se veía al niño, nadie lo podía ver. Era tal la presión hacia ella, y tantas las contracciones uterinas, que el parto se hacía cada vez más complicado y doloroso.

Ella sentía que su bebé iba a nacer y nadie iba a estar alli, para él. Tal vez el bebé nazca y se enchastre de mierda, o tal vez sea lo suficientemente fuerte como para soportarlo. Ella nunca iba a saberlo y su amado bebé tampoco.

Cerró los ojos, dejó de oír a todos a su alrededor, comenzó la dilatación de su cérvix gracias a las contracciones, y de esta manera, su cérvix se dilató los 10 cm necesarios.

La dejaron sola.

No daré detalles, sólo diré que el bebé nació vivo. Ella se tomó el trabajo de hacerlo llorar para que él respire, y a posteriori cortó el cordón umbilical. Parece irreal, verdad?.


La mujer lo miró y entre llantos y caricias, lo besó. Le dijo suavemente al oído "Vos me cagaste la vida, hijo de mil puta", y entre llantos lo dejó caer al piso, verlo morir.



Sola en el cuarto, ella y su muerte. Su dolor en el alma, y la vida presente tan efímeramente, que nadie la tuvo en cuenta. Otra historia que se contó a medias.

Salió por la puerta y estaban todos esperándola. La vieron salir llena de sangre y lágrimas, y al unísono la aplaudieron.

"Era hora de que te dejaras de estupideces negra! El tiempo apremia! Hiciste lo correcto..." Le dijo el hombre de sus sueños. Y ella se apagó, aunque casi nadie lo haya notado.




-como si hoy muriera una estrella y desapareciera su brillo del cielo en la noche-