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Volveré

21 mar 2007

Javier, el abandonado.

El destino reposaba, sin vida, sobre el escritorio. Javier escuchaba música que no le agradaba por la radio. Estaba solo, pensante, llorando amargamente lágrimas que no eran sólo parte del escenario. La noche devolvía silencio y oscuridad, Aliadas.

El reloj indicaba que eran pasadas las cero horas, y la canción justo terminaba.

“¿Es necesaria la incontenible tristeza y melancolía de un hombre para que mañana la historia sea la misma de siempre?”

A Javier le costaba armar frases coherentes. Apagó la radio, agarró un poco de marihuana que tenía en un cajón de su escritorio, y siguió llorando en silencio. Sus padres hablaban y planeaban el futuro de su "maravilloso" hijo, mientras su hijo planeaba su presente en base al pasado, y se daba cuenta que el futuro había llegado y no era distinto.

Javier dejó la marihuana a un costado, se le escapó un sollozo, lloró como un marica... sentado en su silla, como pudo, llevó sus rodillas a su pecho, abrazó sus piernas, y metió su cabeza entre las mismas en busca de, tal vez, algún refugio.

El viento comenzó a soplar, cada vez más fuerte, y él sabía que ningún milagro llegaría en ese momento.

“Si tan sólo me pudiera levantar...” se decía a si mismo, mientras levantaba la cabeza... El clima no era muy esperanzador: El destino reposaba sobre el escritorio y la marihuana, a un costado, esperaba pacientemente una combustión cuasi inevitable. La tomó delicadamente con la mano izquierda (como si de una mujer se tratara) para luego acariciar su espalda...rasguñarla suavemente, volver a acariciarla... La mujer se deshacía sobre la otra mano de Javier, y se dejaba llevar gustosa y placentera.

Cerró los ojos un minuto, y se preguntó el por qué de sus ánimos por el subsuelo. El sólo tenía ganas de nada, y no había otra cosa que valiera la pena. Sentía que había perdido todo, y principalmente, las fuerzas. ¿Qué mejoraría su situación? Sólo alguna mentira más, algún amor o tal vez una circunstancia pero, ¿sería posible que eso sucediera?

Ya no más.

Débil pero consciente, y al notar que no podía armar una frase coherente al menos en la mente, quiso plasmar sus ideas en lo que fue un intento de carta al alma:

“Ya entendí! Ya entendí!!! No quiero apresurarme a ese momento...sí, lo sé, es inevitable...es ahora? No, no me digan que es ahora...yo sé que tengo tiempo todavía...

Si, bueno, está bien, entiendo que de todas formas esta mierda va a pasar...pero me duele y mucho, no hacía falta que me hagan esto para que yo comprenda la situación...De todas maneras, no debe de ser tan malo...es rápido y fácil, además sería una experiencia nueva (para nada gratificante creo, pero nueva).

Que cagada que sea con esta situación la manera de hacerme notar que no tengo a nadie, absolutamente a nadie conmigo...y que las personas que están, tarde o temprano. Por un motivo u otro deciden irse.

Me siento ahogado, agobiado, atormentado por mis fantasmas, pero debo de aprender a convivir con ellos, tal vez por obligación, tal vez por el instinto y la capacidad de adaptación, o, tal vez, por una fusión entre ambas. Sin embargo: Por qué? No hay una salida mas fácil? No quiero llegar a esa salida, pero tampoco me empujen!!!

Es indudable que no cualquiera puede soportar tantos días juntos, todos pegados, ¿no? Es una mierda todo esto lamentablemente....no hay manera de salir de esta mierda? Si, la hay...

Igual, creo que en toda esta bola de VIDA, algo bueno tiene q haber...no sé en donde, tal vez dentro de uno mismo, tal vez en el “AMOR” (uy, perdón el exabrupto) pero no creo que esa sea la salida...

¡Cuanta tristeza junta! ¿Qué hago? ¿Huyo? ¿Cómo será el mundo real? Me encantaría salir hacia allí...pero no creo que me ofrezca nada mejor de todo lo que me está pasando dentro d mi pequeño mundo de mierda....

A veces pienso si todos pasan por lo mismo que yo; y veo gente que tiene mil problemas y, cuando los comparo con los míos, ellos están peor que yo... ¡pero eso no me arregla! ¡Eso no me alegra! no puedo repararme...y lo mas importante en mi vida se aleja progresivamente a pasos enormes…

¡SI! ¡YA VOY! ¡¡¡NO ME EMPUJEN MAS!!! ¡¡¡¡FANTASMAS DE VIDA!!!! ¡¡DEJEN DE ATORMENTARME!!”

Era la una de la mañana, el viento mecía las ramas de los árboles de Av. Avellaneda al mil, ahí afuera. El y sus sueños no eran nada. Absolutamente nada, o al menos así se sentía. Agarró la marihuana y la siguió acariciando, durante 5 minutos. Ya estaba lista para dejarse abrazar por un sueño de seda que se enciende y se esfuma, sin ser más que una pequeña pesadilla.

Miró la marihuana y también miró el mango del destino. Lo tomó y se apuntó en la cabeza. Lloró amargamente por otros quince minutos, sin parar ni un segundo, creyendo que con esa descarga lograría algo. Sólo más odio hacia sí mismo y sus pares. Nada, el milagro que no llegaba y el tiempo que transcurría sin cesar, como una función continua creciente, progresivamente llegando al inevitable final.

Y sus padres planeaban su futuro cuando el ruidoso destino alarmó a ambos. Su futuro sería el llanto del hijo perdido que abandonó la lucha por falta de milagros.

16 mar 2007

Realidad

Escribo tantas pelotudeces (comunes a todos) que la sensación de mediocridad es eterna, constante.


Aunque, en realidad, soy un tanto injusto conmigo.



Autosuperación? BLEH.

12 mar 2007

Pérdida de lucidez.

Esa noche los ojos estaban totalmente abiertos. Espectante, en estado de vigilia, comenzé a sentir en carne propia la inconsciencia en plena inserción a la realidad. Mi mente ya no era mía, y mis deseos tampoco, pues la noche se hacía carne de todo ello y más.

Tenía tu cuerpo desnudo al lado mío, querida. Tus ojos estaban cerrados y sin embargo, esta noche, podías ser mía. Estabas ajena, sumergida en tus sueños.

Te dejé recostada, tal vez exhausta por los hechos acontecidos en mi cama. No vas a negar que en cierta parte te gustó mi morbo. Mi manera de ser te dominó todo el tiempo, y no sabía si gemías del placer o del dolor. En esos momentos no me interesó para nada tu libre albedrío y te mantuve propia como a una esclava.

Mis ojos abiertos en estado de vigilia...Tomé tu mano como si fuese la parte más sensible de tu cuerpo, o el cuerpo más sensible de la tierra, y la acaricié con el más puro amor. Besé tu frente y acto seguido, me levanté de la cama, me puse los pantalones de jean y salí al balcón. Saqué el atado de cigarros, y mientras lo abría, miraba hacia el abismo. Mis ojos iban más allá del cemento, y podía ver al centro de la tierra, ardiente, aislado.

Prendí el tabaco y giré ciento ochenta grados para verte, hermosa, desnuda, mía.

Tus ojos cerrados por completo con tu cara angelical y mis ojos abiertos en estado de vigilia... El faso en mi boca, mi torso desnudo y el jean. El viento en mi rostro, el pucho en los labios, consumiéndose y consumiéndome. Mis cabellos moviéndose, el viento en mi rostro y torso, y vos desnuda.

Te observé como si fueses mi mejor obra de arte, la más hermosa. La octava maravilla, hermosa y dulce.

Estabas en otro mundo, y yo te quería acá.

Te deseaba tanto que no podía esperar a terminar el cigarro... Lo tiré por el abismo, y a mis sueños también.

Fui hacia vos, con todo mi amor...Desabotoné mi Jean, me lo saqué y estaba desnudo, junto a vos. Tu cuerpo hermoso, tu vida en mis manos. No vas a negar que te fascinaba mi morbo, hermosa princesa desburocratizada.

Te deseaba enormemente. En serio.

Comenzé a besarte, a acariciar tu hermoso vientre. Fue casi instantáneo, una cuestión de química. Mi pene sufrió una de las mayores erecciones que haya sentido mi persona, y tal vez sea por el exceso en el consumo de merca, hermosa.

Tus ojos cerrados, angelicales. Mis ojos abiertos, vigilia, coca, morbo. Comenzé a penetrarte suavemente deseando que abrieras los ojos, que vinieras a este mundo, y tu indiferencia me exitaba más y más. Hermosa, tus pechos, tu piel. Duré cuánto amor? Quince minutos? Sí, lo sé, podría haber sido mejor pero estaba apurado, hahaha.

Me levanté bañado en tu sangre. Tus ojos cerrados, muertos. Mi pene flácido y mi torso bañado en tu sangre. Tu seno izquierdo sangrante. Hija de puta, te amo tanto.

No vas a negar que te encanta mi morbo, hermosa.

Las sábanas rojas, teñidas de sangre. Tu cuerpo mío, tus sueños de otro. No puede ser.

Tomé tu mano como si fuese la parte más sensible de tu cuerpo, o el cuerpo más sensible de la tierra, y la acaricié con el más puro amor. Besé tu frente y acto seguido, me levanté de la cama, me puse los pantalones de jean, agarré la veintidós corta y salí al balcón. Una bala me quedaba. Una bala y un cigarrillo. El abismo me quedaba, el abismo de mis sueños. No me quedaba nada, y a vos tampoco.

Te gusta mi morbo?



BANG!


*abismal...vacío abismal*

8 mar 2007

Llamado... (incompleto)

Una tarde como todas y nada más, la calma después de la tormenta. Así estaba sintiendo mi día. No me quejo para nada eh, puesto a que mis tardes son bastante tranquilas y así me gustan a mí.

Obviamente no trascienden en la vida de nadie, pero simplemente me conformo con la tranquilidad (y creo que sólo es por contraste), ya que de no ser así, mi mente desarrolla ideas que hacen que, de alguna manera, escape a las verdades que agobian a mi gente amada actualmente. Principalmente estas verdades son, sin duda alguna, las socioculturales y las sembradas por aquellas personas que mi vieja describe como “gente de mierda” (no creo que esté muy errada).

Mis noches son interminables, pero así y todo son los momentos en los cuales la conexión conmigo mismo se torna de lo más profunda. Me miro reflejado en la sombra que produce mi silueta sobre la pared; esa sombra formada gracias a la luz artificial que entra por mi ventana. Observo a la mancha que me hace neutral, que no me identifica, que me deja ser lo que quiera ser, que no devuelve rasgos. Me refleja sin prejuicios, con la menor estructura posible (la de mi contextura física, que limita a mi esencia).

En esta tarde como todas y nada más, sonó el teléfono. Yo estaba tranquilo y no quería atender, así que dejé que el puto teléfono suene una y otra vez, esperando en silencio a que el insistente timbre telefónico no sea tan insistente; a que cuelguen y me dejen en paz (ahora saben que si me llaman y no los atiendo, no siempre es porque no esté). Sonó una, dos, 8 veces. Colgaron, y al instante volvió a sonar el aparato. Supuse que habían presionado Redial.

Me cansé de esperar, el sonido se tornaba insoportable y, a esa altura, perturbaba la tranquilidad de mi día.

Al fin decidí atender el puto teléfono, y allí estaba esa voz, que no escucho seguido pero me habla siempre. “Hola” le dije, con resignación. Al principio quedé un poco atónito, y le contestaba de manera fría. Me preguntó por vos y le dije que estabas igual que siempre, enojado con ella, y que no la querías ver por un rato.

La gota que derramó el vaso fue esa pregunta totalmente maliciosa y malintencionada: “está cortante… ¿quiere decirme algo?”. Es irónica cuando quiere la muy perra, y yo que ya me cansé de callarme, no divagué en decirle mis verdades a esa hija de mil puta.

Me tomo el atrevimiento de ser quien le diga

que de más hay mentiras y amargas verdades,

notables abandonos, constantes soledades,

de todo encontramos en lo que ellos llaman vida

Si la imperfección es enemiga del “exitismo”

la revolución de ideas es natural en la gente

que se arriesga a pensar, aunque no sean coherentes

con usted, realidad, que sólo me crea un abismo.

No me pregunten por qué decidió responderme. Normalmente ella me corta el teléfono cada vez que oso decirle sin vergüenzas todo lo que me pasa. Simplemente no le interesa un carajo lo que le pase a la gente. Ella es como es y espera a que la comprendamos y la amemos así, y no quiere cambiar… Pero no queda otra.

Tuve el HONOR de que la realidad se digne a responderme, con una mano en el corazón y la otra en el mango de un hacha.

No pienso discutir de nuevo por pequeñeces

pudiendo disfrutar de tu inteligencia con creces.

Conociéndote, se sabe, eres hombre de paciencia

que puede comprender si lo mío son caprichos

¡Y Dios! ¡Bendice al sistema!¡Bendice al amor!¡Bendice a la ciencia!

¡Bendice al dinero!¡Bendice al poder!¡a la tradición y las creencias!

Que si por ellos no fuere, yo te aseguraría no ser quien soy:

Un mal bicho indeseable, corrompido, pedante y lleno de adolescencias.

Sin embargo debe aceptarlo, al lado mío usted es un insecto

y a los ojos de los demás, un pelotudo, un jodido, un inepto,

que no se puede bancar ser de este sistema un adepto.

Y cuando sale el sol, cree que en algún momento

para este precioso sistema, yo (HERMOSA), vaya a ennegrecer

mientras sigue con la bronca internamente, sabiendo

que en este mundo de mierda el que no coge se deja coger.

La sentí irrespetuosa, irreconocible. Es un ente muy correcto. Tal es así que a veces la gente se siente a gusto hablando con ella. Ese era mi casi en estos momentos. Estaba incómodo pero a gusto, ya que la realidad me estaba brindando la oportunidad de tener una interesante charla. Respetuosamente me tomé el atrevimiento, otra vez, de comentarle mi opinión. Me faltaba la guitarra. Sin embargo, soy consciente que no lo hice del todo bien.

Honestamente amé siempre tu obviedad

y tu falta de tacto pa’ decir tanta verdad.

Esa que se muestra absolutamente horrible

y da la sensación de ser incorregible

De usted, admiro cómo es

de hermosa a hija de puta

y su costumbre humana de asignarle la batuta

al sorete mayor que ejerza poder.

Y verlo ahí arriba, comer y beber

de la sangre y sudor de todos los cadenciados,

de los queridos hermanos, que siendo menospreciados

le siguen brindando aguante, creyéndote inmutable

Viendo al poderoso como si fuese grande.

Realidad y la re puta que te parió.