Tal vez una de las historias que más miedo me da.
Suponía una tristeza melancólica por lo que nunca viví, esa noche otoñal que me deparaba sorpresas. Mis ojos estaban vacíos horas antes del acontecimiento, y yo no lo notaba, pues me es imposible adentrar en mi mirada y concentrarme en mí. Es un problema que tengo desde siempre, el hecho de querer ver más allá de mi persona para descubrir al mundo.
Es que cada vez que me veo, las miserias me agobian. Puedo pasar horas viéndome, que sólo serán miserias las sentidas. No quiero, querido amigo, dar lástima con esto. No! Nunca, faltaba más. Mi intención es compartir un sentimiento humano con usted, quien, si está loco como yo, habrá sentido y vivido lo mismo más de una vez.
Decía que, lamentablemente, sólo veo miserias y algún que otro recuerdo, cuando consigo sumergirme en mi persona. Pero, también, muy de vez en cuando, alguna virtud aparece, manchando de mierda todo eso que veía. ¿Para qué aparece? ¿Es necesario que aparezca, si lo único que logra es hacerme sentir bien? Es como si su función fuese decirme “Vamos negro, no es tan malo ser vos.”. Irónico y triste es mi pensar.
-El problema de enfriar mi alma es que luego de un tiempo queda entumecida, y hasta muerta… -
Esa noche, decidí recostarme horas antes del grato acontecimiento que sucedió de sorpresa. Entre el cansancio del día, el cansancio de la vida, y lo harto que mi mente me tenía, los ojos se me cerraron, casi automáticamente, y mi mente colapsó como dentro de una explosión de dolor.
Vi entrar a una hermosa mujer, que se tapaba con unas mantas naranjas, y la luz entrante por la ventana jugaba con ella y sus sombras. Eran uno, y yo, afuera de todo. Era ella, la luz, las mantas, uno; y yo fuera del todo. Eran ella, la luz, las mantas, mi vida, mi dolor, aquellas virtudes mías, y mi mirada; y yo fuera del todo.
Le pregunté “Quién eres, compañera de la noche, síntesis de vidas, procuradora de libertades!” y ella sólo dejó que su sonrisa se muestre, nada más. Imploré “Ven conmigo en este viaje lunático a las afueras de mi cuerpo, para comprender un poco más mis miserias, mi dolor!” Pero ella se dedicó, solamente, a cantar con su voz de sirena y embellecer mis miserias, acariciar mis dolores. Me hizo comprender que, también, yo estaba allí, con su manta y mi mirada, con su silueta y mis sueños. Sin embargo, no quise, juro que no. Por eso desperté del sueño que más bien fue letargo causado por la toxicidad de los amores mentirosos.
El timbre de mi casa sonó, y supuse que aquello me había despertado. Es decir, tal vez había estado tocando incesantemente antes, y recién ahora despierta a mi vida el ruido escalofriante de un timbrazo frío e insípido. Atendí el portero, y el dolor que sentí fue inconmensurable al oír, del otro lado, un hermoso canto de sirena…
Bajé corriendo, ahogado en llanto, a abrirle a esa persona que no veía hace vidas, y al llegar a la puerta, y correrla del paso, me estrellé contra las rocas que son todo, y yo aún así, seguía ajeno al todo.
Volveré
30 ene 2009
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Pensamientos
-
▼
2009
(20)
- ► septiembre (1)
-
►
2007
(27)
- ► septiembre (2)

3 comentarios:
Es dificil entregarse al amor.
Que lindo que que nos hayamos animado a todo eso que no pense que se iba a dar jams.
Te amo
o mejor dicho
Que lindo que que nos hayamos animado a todo eso que pense que no se iba a dar jamas.
Hasta ahí nos animamos
Publicar un comentario