Powered By Blogger

Volveré

14 sept 2007

Manuscrito en servilleta.

Me paré ante la cruz durante cinco largos minutos con una estática posición corporal, y los ojos vidriosos. Sentía al crucificado dentro mío y ese estado me daba asco. Su mirada compasiva, eternamente tranquila, me recordaba las miles de amarguras que me carcomían el alma, lo miserable de mi vida y a mi patética personalidad.
¿Era, acaso, la mayor sensación de odio que había experimentado jamás?
Miré al mártir profeta, al iluminado, y le hablé directo al alma: "Escuchame bien, mentiroso hijo de puta. No vuelvo a creerte nuncamás ninguna de tus excusas. Siempre estás imponiendo tus deseos, lavándole el cerebro a la gente. Te odio más que a mí mismo".
Vi lagrimear los ojos del iluminado y perdí el conocimiento y la sabiduría de una vez y para siempre.
Decidí odiar, dedicarle mi vida al odio, pues a fin de cuentas a mi no me amó ni Jesus, ni siquiera como a un hermano.

8 sept 2007

Fui lo que soy, y soy "hasta lo que no puedo ser".

Pensar que hace mucho tiempo no me quedo pensando dentro de esta máquina. Prefiero salir, caminar. Explorar el mundo de mierda, y sentarme a escribir en una plaza.

Tal vez sea que no me inspira el dolor, sino la curiosidad. El querer conocer lo que no soy...

Así, en esa exploración, me encuentro reconociéndome en lo desconocido, y perteneciendo incluso a aquello que antes creía ajeno en su totalidad.

Es una etapa de transición hacia el mundo vulgar, el plano físico, en el cuál no se es siquiera uno mismo?

Definitivamente no. Acá me encuentro, vomitando un poco...

Pienso buscar los textos manuscritos e ir utilizando el blog como bitácora, para desempolvarlo un poco.