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Volveré

14 abr 2009

Revoluciones

Eran las nueve y ocho de la mañana. Por la ventana con rejas en el exterior, podían verse nubarrones oscuros, cargados de agua a punto de caer de esas bolsas gigantes de vapor, de esos algodones empapados. El ruido del roce de los iones hacía estremecer a alguna vieja internada en el hospital Posadas.

La cama, al lado de la ventana, ya tenía mal olor. La señora, la noche anterior, había sudado tanto y había sufrido pérdidas, además de haber padecido mucha fiebre. Gemía de dolor y nadie la oía esa mañana. Las enfermeras jugaban, entretenidas, con el pene del cirujano, en la sala de descanso. Mientras tanto, los minutos pasaban y la vida de la anciana se retiraba, pacientemente.

Eran las diez y monedas. Las gotas, cansadas de su cárcel, caían del cielo y cada impacto en el suelo era un dolor punzante en el corazón de la señora. mil trescientas veinticuatro gotas soportó su corazón hasta quedar paralizado de dolor. Un dolor que acarreamos desde el momento en que nacemos, todos, en la primer revolución. Un dolor que la señora, luego, no sintió más. Su mente trabajó durante treinta minutos más, tratando de apaciguar el dolor, aplicando dosis de alguna falopa natural para que la señora pueda descansar, aunque sea, por esa media hora, en paz.


Por otro lado, en ese mismo momento en la sala de parto, un bebé nacía. Una nueva vida surgía un domingo lluvioso por la mañana. El cuerpo de su joven madre sufrió tras su cuarta cesárea, sin embargo la anestesia cumplió bien con su trabajo. El bebé... salió morado, y el cordón umbilical, sangriento y despiadado, enroscábase en su cuello inocente y puro, enseñándole que la vida no era fácil. Enseñándole que mejor no haber aparecido por ahí. Supo cómo darle la bienvenida. El bebé no pudo respirar por un tiempo, y ya sufría riesgo de muerte. Si no fuese por los médicos, él hubiera desistido, pero todas las prácticas realizadas dieron los resultados esperados, y luego de una cesárea que duró cerca de cuarenta minutos, el pequeño humano siguió con vida.

"Hay solamente un error congénito y es la noción de que existimos para ser felices"

Arthur Schopenhauer

11 abr 2009

descorchando el vino pienso...

Increíble cómo ya extraño
aquello que muerto, no vuelve más.
Aquello que ví vivir en tus ojos
y que el miedo mató sin compasión.

Impongo entonces la siguiente idea:
Extraño aquello que ya no está,
rechazo esto que nos resulta extraño
y duele el saber que lo perdido no vuelve...

Así, ¿es entonces lo extraño una futura posibilidad?
La costumbre sigue con una persona diferente, todos los días.

¿Cuánto puede durar una ilusión?

Fantaseo con que algún día vuelvas a ser la mujer que me amó, y vengas corriendo hacia mí para brindarme todo el amor femenino que dejamos morir, que el miedo mató. Que entre llantos nos pongamos a nadar entre las lágrimas de felicidad y burbujas salgan a la superficie gritando un te amo que jamás nos animamos a gritar.

Claro que, en tu lugar, fantaseás con algún día reencontrar a ese Jona que ya no reconocés entre las sombras. O tal vez no, tal vez sea sólo yo.

Puedo, por suerte, llorar tranquilo: Sé distinguir la fantasía de la realidad.


Para Paula

3 abr 2009

Domingo

Esa energía densa que me pesa en la mollera.
Esa energía circular, residual, atrae-mosquitas que me rodea.
Esa energía que me da dolor en el espíritu.

Ese día en el que todo está perdido. El tiempo sobre todo.
Ese día que cuenta una semana menos de nuestras inútiles vidas.
Ese domingo que mejor sería no vivirlo.

El día anterior a nuestra horrible semana rutinaria
El día del almuerzo familiar
El día de fútbol de primera.


Es un horror.

2 abr 2009

Ser raro...

Es ser cualquiera. Es ser un hombre más. Un cual-quiera.

Quema

Nuevamente soy el sol que quema. El fuego gigante en el cielo que calcina. El asesino de seres. El gran contemplador de todo. El que ríe de todo y todos.

Claro que depende de cómo me mires, siempre.

Siempre.

Soy el que maltrata o el que da vida.

Depende de cómo me quieras observar...

Nunca olvides proteger tus ojos al mirar al sol.

1 abr 2009

Eclipse

Saben cuánto dura un eclipse total de sol? Puede llegar a durar toda una vida. El eclipse se disfruta más cuando se está solo. Da tiempo para meditar y pensar en todas aquellas cosas que ya no vemos con tanta nitidez, para disfrutar la mutación de los colores.

Fanzine, Taller, café y publicación

El hercólubus está por venir, y tengo que estar preparado.


Edit: No hay fanzine.