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Volveré

8 mar 2007

Llamado... (incompleto)

Una tarde como todas y nada más, la calma después de la tormenta. Así estaba sintiendo mi día. No me quejo para nada eh, puesto a que mis tardes son bastante tranquilas y así me gustan a mí.

Obviamente no trascienden en la vida de nadie, pero simplemente me conformo con la tranquilidad (y creo que sólo es por contraste), ya que de no ser así, mi mente desarrolla ideas que hacen que, de alguna manera, escape a las verdades que agobian a mi gente amada actualmente. Principalmente estas verdades son, sin duda alguna, las socioculturales y las sembradas por aquellas personas que mi vieja describe como “gente de mierda” (no creo que esté muy errada).

Mis noches son interminables, pero así y todo son los momentos en los cuales la conexión conmigo mismo se torna de lo más profunda. Me miro reflejado en la sombra que produce mi silueta sobre la pared; esa sombra formada gracias a la luz artificial que entra por mi ventana. Observo a la mancha que me hace neutral, que no me identifica, que me deja ser lo que quiera ser, que no devuelve rasgos. Me refleja sin prejuicios, con la menor estructura posible (la de mi contextura física, que limita a mi esencia).

En esta tarde como todas y nada más, sonó el teléfono. Yo estaba tranquilo y no quería atender, así que dejé que el puto teléfono suene una y otra vez, esperando en silencio a que el insistente timbre telefónico no sea tan insistente; a que cuelguen y me dejen en paz (ahora saben que si me llaman y no los atiendo, no siempre es porque no esté). Sonó una, dos, 8 veces. Colgaron, y al instante volvió a sonar el aparato. Supuse que habían presionado Redial.

Me cansé de esperar, el sonido se tornaba insoportable y, a esa altura, perturbaba la tranquilidad de mi día.

Al fin decidí atender el puto teléfono, y allí estaba esa voz, que no escucho seguido pero me habla siempre. “Hola” le dije, con resignación. Al principio quedé un poco atónito, y le contestaba de manera fría. Me preguntó por vos y le dije que estabas igual que siempre, enojado con ella, y que no la querías ver por un rato.

La gota que derramó el vaso fue esa pregunta totalmente maliciosa y malintencionada: “está cortante… ¿quiere decirme algo?”. Es irónica cuando quiere la muy perra, y yo que ya me cansé de callarme, no divagué en decirle mis verdades a esa hija de mil puta.

Me tomo el atrevimiento de ser quien le diga

que de más hay mentiras y amargas verdades,

notables abandonos, constantes soledades,

de todo encontramos en lo que ellos llaman vida

Si la imperfección es enemiga del “exitismo”

la revolución de ideas es natural en la gente

que se arriesga a pensar, aunque no sean coherentes

con usted, realidad, que sólo me crea un abismo.

No me pregunten por qué decidió responderme. Normalmente ella me corta el teléfono cada vez que oso decirle sin vergüenzas todo lo que me pasa. Simplemente no le interesa un carajo lo que le pase a la gente. Ella es como es y espera a que la comprendamos y la amemos así, y no quiere cambiar… Pero no queda otra.

Tuve el HONOR de que la realidad se digne a responderme, con una mano en el corazón y la otra en el mango de un hacha.

No pienso discutir de nuevo por pequeñeces

pudiendo disfrutar de tu inteligencia con creces.

Conociéndote, se sabe, eres hombre de paciencia

que puede comprender si lo mío son caprichos

¡Y Dios! ¡Bendice al sistema!¡Bendice al amor!¡Bendice a la ciencia!

¡Bendice al dinero!¡Bendice al poder!¡a la tradición y las creencias!

Que si por ellos no fuere, yo te aseguraría no ser quien soy:

Un mal bicho indeseable, corrompido, pedante y lleno de adolescencias.

Sin embargo debe aceptarlo, al lado mío usted es un insecto

y a los ojos de los demás, un pelotudo, un jodido, un inepto,

que no se puede bancar ser de este sistema un adepto.

Y cuando sale el sol, cree que en algún momento

para este precioso sistema, yo (HERMOSA), vaya a ennegrecer

mientras sigue con la bronca internamente, sabiendo

que en este mundo de mierda el que no coge se deja coger.

La sentí irrespetuosa, irreconocible. Es un ente muy correcto. Tal es así que a veces la gente se siente a gusto hablando con ella. Ese era mi casi en estos momentos. Estaba incómodo pero a gusto, ya que la realidad me estaba brindando la oportunidad de tener una interesante charla. Respetuosamente me tomé el atrevimiento, otra vez, de comentarle mi opinión. Me faltaba la guitarra. Sin embargo, soy consciente que no lo hice del todo bien.

Honestamente amé siempre tu obviedad

y tu falta de tacto pa’ decir tanta verdad.

Esa que se muestra absolutamente horrible

y da la sensación de ser incorregible

De usted, admiro cómo es

de hermosa a hija de puta

y su costumbre humana de asignarle la batuta

al sorete mayor que ejerza poder.

Y verlo ahí arriba, comer y beber

de la sangre y sudor de todos los cadenciados,

de los queridos hermanos, que siendo menospreciados

le siguen brindando aguante, creyéndote inmutable

Viendo al poderoso como si fuese grande.

Realidad y la re puta que te parió.

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