*Improvisación*
Eran las 4 de la tarde y Martín recién despertaba. Lunes a la tarde, despierta luego de una "gira" cocainómana con amigos y novia. Decide vestirse e ir a pasear por Floresta, su barrio. Despeinado y en calzoncillos, hace a un lado las suaves sábanas de su incómoda cama, la cual está un tanto vieja y las maderas amenazan con quebrar como sentimientos en cualquier momento. Se sienta, e intenta recordar lo que fue o pudo haber sido ese domingo salado. Recuerda paranoias y se asusta, y comienza a sentirse solo y vacío nuevamente, como siempre, para siempre.
Se levanta, de una vez. Piensa "Qué mambo" y pone un tema de los redondos, grabado en una copia pirata de un recital en La Plata. Se detiene principalmente en "Criminal Mambo" cantado con Luca Prodan. Queda como estúpido, solo, parado en su habitación, haciendo de cuenta que tiene un micrófono en su mano izquierda, con el brazo derecho extendido creando un ángulo de 90 grados con su torso, dando vueltas, gritando "Criminal! Criminal Mambo!" y manteniendo sus ojos cerrados, o sus ojos ciegos, bien abiertos.
Una vez finalizado el tema, y luego de sentirse todo poderoso, le da otro saque a los restos guardados de la noche anterior, se pone los cortos y baja de su habitación, que quedaba en un entrepiso laburado con mucho esfuerzo por su padre, el señor Ramiro Tresa, un hombre buscavidas que se rompió el lomo para pasar las mil y una crisis económicas que afectaron directamente a su psiquis, pero siempre con la frente en alto.
"Hola viejo, qué día hoy eh?" le dice el flaco de veinte años al viejito de cincuenta y cinco. Ramiro lo mira, recién levantado, y le dice: "Y? Hoy vas a ir a laburar?".
Una familia tipo, como se puede observar.
"Sí viejo, hoy a la noche tengo un laburito" dice el pibe, el niño, el adulto de veinte años que no ve ninguna salida, ninguna importancia en nada. Se dio cuenta temprano, y los reconoció pronto. No pudo ver "la belleza en la cabeza de las bestias" y se convirtió en una de ellas.
Sale el títere de la casa, con una remera enroscada en la cabeza, en cuero, dejando ver su tatuaje de Maradona en el corazón. Ramiro quedó preocupado, porque mira los noticiosos y nota la inseguridad (en realidad no entiende mucho de nada, como todos, pero, como a todos, no le importa un carajo eso, y cree que se las sabe...YO, ARGENTINO). "Gracias a Dios al nene nunca le pasó nada" piensa, mientras le pide a Mirtha, su mujer, que le prepare una infusión dulce de yerba mate.
Sale el pibe, un tanto manija, a las 4 y media de la tarde a caminar por J. Bonifacio. Se cruza, como siempre, a los pibes del barrio, quienes tomaban cerveza en la puerta de la casa del "chuky". "Eh amigo, todo piola?" le dice el chuky, mientras que, con un gesto de fraternidad, le estira la birra. Martín Tresa, nuestro anti-héroe circunstancial, la agarra, y le entra, como si un gesto de bienvenida fuese lo mismo que un triunfo.
"Todo piola Chuky. Lo viteh al negro? Hoy tenía que hacer una onda el guachín" dice Martín, encajando a la perfección en una cultura muy marginada. "Ese es un gato, se hace el otro el gil, lo voy a clavar todo. Es tu amigo ese? Vo' so' gato también?" dice el chuky. Parecía ser que la fraternidad se había terminado, que el ciclo no cerraría nunca. A Martín se lo veía decidido, con demasiada adrenalina, jugado, bah. "Ese gato es mulo nuestro, pedazo de gil." Le dijo al supuesto líder. Todos carcajearon, menos el chuky.
"Eh, voy a buscar a la Sole que está en la casa, seguro está re fisura la guacha" dijo el joven Tresa. Le dio fondo blanco a la birra y le dio el envase al chuky. Se miraron en silencio, se sacaron chispas, y se fue caminando sin mirar hacia atrás. Sintió el grito de "Eh gato, pedazo de gil, puto!!!" pero no miró hacia atrás, y prosiguió con su camino.
Siguió por Bonifacio, hasta Lacarra, donde dobló a su izquierda. Cruzó Directorio y golpeó la primer puerta en la esquina de Tandil y Lacarra, sobre Lacarra, sin cruzar Tandil...
Juan, el padre de Sole, salió, ebrio como siempre, a recibir de muy mala manera a Martín. Nuestro personaje principal pregunta por Sole, y recibe la noticia de que ella duerme. "Esta quedó re fisura y yo estoy re manija, la puta que me parió, esta vida es una mierda" piensa el niño Tresa, y se mete a la casa de Sole sin el permiso de Juan, quien estaba TAN BORRACHO que no tuvo fuerzas ni para detenerlo.
Martín se mete en la habitación de Sole, y ve el mismo escenario de siempre: Un tuquero sobre la mesa de luz, posters de Nestor en Bloque en la pared, el tacho de basura (con una novedad: Un vómito de la noche del domingo) y toda la ropa por el piso. En la cama yacía dormida la joven Sole, hermosa morocha, triste mujer.
Martín pensaba despertarla pero prefirió admirarla...se acostó junto a ella y la tapó un poco. "Sole..." susurraba... "Sole..hey..." decía nuevamente... Pero la niña estaba rota. "Sole..." dijo Martín, y comenzó a besarla, suavemente. Perversamente comenzó a acariciar los pechos de Sole, pensando "qué fuerte que está la puta" y admiraba al otro títere de esta obra llamada vida, durmiendo tranquila, deseándola en silencio.
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De no creer... Pero es verdad, y esto no es nada, porque vino gente, y la hice pasar , de nuevo, por la maldita máquina 11
Welcome to the machine
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Volveré
16 ene 2007
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1 comentario:
avisame cuando lo termines... m gusto posta =)
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