Pasión
La miré fijo a los ojos y sentí la mayor conexión que dos seres pueden crear. La sentí mía y la esclavicé. Salimos de ese abismo terrenal para conocernos, y me di cuenta de que nuestras personalidades no estaban tan distanciadas. Su mirada era un cielo oscuro, estrellado, y vi a una estrella fugaz en él. Aproveché para pedir un deseo…
La invité a salir (de todas maneras no perdía nada) y aceptó. Milagroso Dios, me acompañaste en esta aventura y me haz ofrecido toda tu misericordia, la cuál prometo no defraudar.
Me retiraba hacia mis tierras, a través de ese bosque encantado en el cuál me he perdido más de una vez, y siempre encontré la salida. ¡Qué sorpresa la mía al encontrarme con ese espíritu enviado en son de paz por el mismísimo Luzbel! (tal vez no sea tan real lo sucedido, pero es así cómo lo viví).
Nos miramos fijamente a los ojos y sentí una conexión aún mayor a la anterior. Esta vez ningún Dios podría ofrecerme su misericordia, pues estaba perdido. Me invitó a salir, tomar un café en el bar de la vida, conocer su insolencia, su falta de respeto, pero también conocer sus defectos. Me esclavizó, perdí toda mi personalidad y cedí a sus más oscuros deseos…era la mejor amante que había conocido.
El tiempo pasó y nuestra pasión derretía polos glaciares. Ese demonio era un desafío, y yo no podía resistirme a su actitud dominante. Cumplí sus fantasías, dejé todo mi ser para satisfacer a ese demonio. Me utilizó, me utilicé. Salimos de la mano de ese oscuro placard, y nos alejamos por caminos separados.
Cayó la noche
Vi a esa mujer nuevamente, a esa que había invitado a salir. Tomamos un café, me contó de su vida, hablamos de temas superficiales, y yo tenía toda mi personalidad por el piso…ese maldito demonio la usó de alfombra un buen rato, y había acaparado toda mi atención, tal vez eternamente.
Tomé de la mano a mi chica y la llevé al bosque, tal vez inconscientemente o tal vez con las peores intenciones…nada importaba en ese momento.
La metí en el placard, pero esta vez se había iluminado. Sentí su piel, su boca, sus manos…pero mi personalidad estaba arruinada ya. ¡Maldito demonio! La tomé por la cintura y la besé, jugando con mi lengua, saboreándola…ella era en ese momento mi banquete personal. La torné boca abajo y la respiré, oliendo todos sus aromas…jugué con mi boca por toda su espalda, pudiendo sentir como su temperatura corporal aumentaba momento a momento…toda la humedad era para mí, pero mi personalidad había sido utilizada.
La di vuelta, ¡eras mía nuevamente, mi alma! El vapor condensó en las paredes, los suspiros fueron truenos en la nación, y tu personalidad estaba siendo utilizada, ¡maldito demonio!
El amor es el arma más destructiva de la naturaleza, y estoy enamorado
Fin

No hay comentarios.:
Publicar un comentario